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El Robo eléctrico ¿una amenaza a la seguridad pública?

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148 55bfdcd14be7eEn un mundo intercomunicado como el de hoy, donde las economías y sociedades están conectadas en formas obvias y otras no tanto, los riesgos también interactúan a escalas a veces insospechadas. Es así como una huelga minera en Chile, está relacionada con el incremento de apagones en ciudades de toda América latina, fallas de servicios críticos como el suministro de agua, servicios ferroviarios y hasta las operaciones de explotación y extracción petrolera.

Aunque parezca complicado así se conectan los riesgos, por ejemplo si en el mercado internacional de materias primas, tomamos un elemento como el cobre, asumimos que ocurre un conflicto sindical en varias minas de extracción, y el evento se prolonga por un tiempo suficiente, eventualmente se va a reducir la producción y por ende la oferta de cobre, esto causa que aumenten los precios causando que los grupos delictivos dedicados al robo eléctrico tengan un aliciente adicional para robar material eléctrico, ya que por el mismo esfuerzo su ganancia será mayor.

Los materiales eléctricos, en especial conductores y transformadores eléctricos son claves para alimentar una sociedad cada vez más dependiente de la energía. De hecho el suministro de energía eléctrica a nivel global es un servicio clave para la vida normal de la sociedad del cual dependen otros servicios críticos como el suministro de agua potable y comunicaciones y otros procesos de apoyo como la iluminación urbana, ferrocarriles y vialidad, estos servicios son lo que se denomina infraestructuras criticas, ya que una disrupción bien sea causada por delincuentes comunes u organizaciones terroristas, tienen un efecto en algunos casos devastador sobre toda la sociedad.

Es muy importante destacar dos hechos importantes respecto a las infraestructuras críticas y el impacto que tienen sobre toda la sociedad:

1.- La mayoría de las infraestructuras críticas en la Republica Argentina son gestionadas por empresas privadas, lo que implica que la responsabilidad de la seguridad en teoría es solo privada, si se asume que la seguridad de las infraestructuras críticas se maneja desde el enfoque de la seguridad privada, las medidas a aplicar deberían tender a prevenir pérdidas, la realidad no siempre lo demuestra. El caso de Argentina es común en América Latina y en los países desarrollados.

2.- El impacto de las fallas en la infraestructura criticas, no afectan sólo a la compañía / industria que los manejan sino que afectan a otras industrias asociadas y finalmente a la sociedad como un todo, por lo que se convierte en un problema de seguridad pública, por lo tanto cuando ocurren eventos que afecten la infraestructura critica se activan las fuerzas de seguridad pública para investigar y tratar de aprehender a los responsables, después de que ocurrió el evento y se afectó a toda la sociedad. Tomando en cuenta lo anterior se evidencia que el delito de robo eléctrico no es un evento menor y que aunque las personas que cometen dichos delitos lo racionalizan como un evento de bajo impacto, en realidad afectan a toda la sociedad.

A continuación se muestran algunos ejemplos de cómo distintos tipos de robo eléctrico afectan distintas infraestructuras críticas, los efectos de dichos ataques y algunas medidas a aplicar a nivel de seguridad pública y privada.

- Transporte público: el hurto de cableado en líneas ferroviarias, puede causar la salida de servicio de una o varias estaciones, lo que limita severamente la capacidad de prestación del servicio, un ejemplo de esto es el reciente robo de 600 metros de cable del Ferrocarril Sarmiento, si se calcula solamente el costo de reposición del cable o el beneficio que tuvieron los criminales que robaron el cable se puede considerar despreciable el impacto, ahora si se cuantifica el costo de reinstalación y el día de operación que se perdió, así como el efecto en la productividad en todas los comercios, industrias y oficinas afectadas por las ausencias de personal que no se pudo movilizar, el impacto es millonario.

- Suministro de agua potable: Los transformadores y los cables son los materiales predilectos, normalmente se atacan aquellos pozos de agua que se encuentran en áreas poco concurridas por lo que sólo se detectan los robos cuando se pierde el servicio, en este caso se repite el patrón en el que el impacto real del evento no es el costo de los materiales sino el impacto social de que una comunidad quede sin servicio de agua mientras se vuelve a poner en operación el pozo.

- Telecomunicaciones: en este caso los objetivos son los denominados nodos y shelters, que son los espacios donde se encuentran las antenas e infraestructura de comunicaciones, normalmente estas instalaciones cuentan con suministro eléctrico de la grilla tradicional y cuentan con sistemas de energía alterna conformados por bancos de baterías, este equipamiento es clave para la continuidad operacional de estas compañías, por lo que si estos bancos de baterías no están disponibles, el sistema va a dejar de funcionar en el caso de que ocurra una falla eléctrica. Estos equipos, son normalmente el blanco de ataques, normalmente las instalaciones atacadas son las que se encuentran en áreas poco concurridas, lejanas o de difícil acceso (o la combinación de las 3) lo que limita los tiempos de respuesta ante eventos, los efectos de estos tipos de eventos son gravísimos ya que afectan tanto a las personas como a los negocios y solo se detectan cuando ocurre una falla en el sistema eléctrico, por lo que se hace muy difícil mantener la continuidad operacional.

- Industria petrolera: en el caso de extracción petrolera ocurre un caso similar al de agua, normalmente se atacan pozos petroleros ubicados en zonas muy lejanas o de difícil acceso, las instalaciones son atacadas para sustraer cable trifásico plano y transformadores, en este caso el impacto no sólo es el de reposición de los materiales, sino el de producción diferida, costos de reposición y reinstalación y en algunos casos, si durante el robo se daño el cabezal del pozo, se puede requerir traer un taladro de mantenimiento para instalar cableado nuevo, lo que implica costos de al menos USD 500.000.

Como se puede observar, lo que para un grupo delictivo implica un ingreso aproximado de entre 15 y 50 pesos argentinos por kilo de cobre, para las industrias afectadas y la sociedad en general el impacto puede llegar a ser de millones, y no necesariamente de pesos argentinos, sino en algunos casos de millones de dólares.

De acuerdo a los puntos anteriores, se hace evidente que los profesionales de seguridad pública y privada tenemos una excelente oportunidad de trabajar de manera coordinada para prevenir este tipo de eventos. Entre las medidas de seguridad que se pueden aplicar tenemos:

En el ámbito de la seguridad privada:

- Involucrarse en los procesos de diseño e ingeniería de nuevos proyectos para incluir los requerimientos de seguridad necesarios para garantizar instalaciones seguras por diseño.

- Analizar las condiciones actuales de seguridad de las instalaciones y plantear medidas de seguridad de acuerdo al grado de criticidad y exposición de los activos, recordando siempre tener la detección lo más lejos posible del activo y los retardos lo más cerca posible.

- Involucrar a las comunidades cercanas ayudándolas con actividades de responsabilidad social y habilitando líneas gratuitas para denunciar el robo eléctrico.

- Hacer análisis espacial de las ubicaciones de activos para diseñar un sistema optimo de recorrida y acuda en caso de eventos.

- Compartir información con las fuerzas públicas de seguridad.

En el ámbito de la seguridad publica:

- Coordinar planes de recorrida y acuda en conjunto con personal de seguridad privada.

- Organizar operativos de búsqueda y seguimiento de compradores de material eléctrico robado.

- Compartir información con el personal de seguridad privada.

A nivel de las operadoras de infraestructura critica:

- Diseñar nuevos proyectos incluyendo las medidas de seguridad necesarias / aplicar medidas en las instalaciones ya existentes.

- En los casos que sea factible sustituir equipamiento con cobre por equipamientos con otros materiales no codiciables, por ejemplo conductores de aluminio tipo arvidal en el caso del cableado.

- Instalar sistemas de adquisición y control de datos (SCADA) para poder detectar anomalías previas al hurto de materiales eléctricos (variaciones / caídas de tensión).

- Contar con planes de contingencia y continuidad del negocio para dar respuestas rápidas al momento de restablecer las operaciones.

A nivel jurídico legal:

- Tipificar el robo eléctrico como un delito que compromete la seguridad de la sociedad como un todo, de manera que se establezcan penas más duras para los grupos delictivos que compren material eléctrico, así como para aquellas compañías que lo compren.

- Establecer fiscalías y dotarlas con recursos para que asistan a las fuerzas de seguridad en la investigación y seguimiento de este tipo de delitos.

Las medidas planteadas son a gran escala y a un nivel general, la idea es que a nivel de estado y de las compañías privadas operadoras de infraestructura critica, se cree una sinergia y colaboración continua para que cada actor desde sus posición aporte su conocimiento y experiencia para plantear las medidas de seguridad necesarias que permitan mantener la continuidad operativa, con el menor retraso y costo para la operación.


 

Tags: Seguridad Robo Seguridad Pública

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